Si ascendemos por las escaleras del lado derecho, calle Raimundo Lanas, hacia el puente de la Cuatropea, podemos apreciar parte del lienzo de la muralla. Frente al puente, y bajo el calor acogedor de los sillares de piedra, es frecuente observar a vecinas y vecinos conversando de forma relajada.

Al otro lado, la Escuela Taller de Cantería construyó un rincón encantador que armoniza perfectamente con el entorno. Al sauce que mece sus flexibles ramas al viento, lo acompañan pequeños robles. Varios bancos de piedra invitan al descanso.