15. PASEO DEL PADRE CALATAYUD Y ESCOLAPIOS

octubre 7, 2012

Del atrio de San Pedro saldremos hacia la calle Arturo Monzón. Donde antes se hallaba el cementerio de la iglesia, encontraremos el Parque de San Pedro: un rincón fresco en el que reina el mundo vegetal. En las obras de construcción del parque comenzadas en marzo de 1980, apareció un lienzo de la muralla, varias estelas discoideas y gran variedad de fragmentos de cerámica medieval, probablemente originarios de un alfar del siglo XIV o comienzos del XV. Se trabajó en auzalan y el Día del Árbol de 1982 se plantaron abedules, cedros, servales, arces y otras especies que actualmente embellecen el espacio. Una fuente de piedra completa el entorno.

Bajamos la cuesta y entramos al paseo del Padre Calatayud, más conocido como Los jardines. Su nombre actual viene de 1898 si bien en la Segunda República fue sustituido por el de paseo de Pablo Iglesias. La denominación popular tiene su origen en los jardines del palacio real; el de Abajo y el de Arriba, divididos por el Portal de Esperagrana, actual calle República Argentina. El paseo en el siglo XIX lució olmos blancos, negros y acacias. Hoy son plátanos los árboles que con su peculiar filigrana ofrecen su sombra a los paseantes y el agradable canto de los numerosos pájaros que habitan entre sus ramas.

En este lugar se ubican los mercadillos de las ferias de febrero y octubre, otorgando al paseo el aspecto de un gran zoco.

Al principio del paseo, en 1922 se levantó el primer frontón municipal de Tafalla, derribado en 1966. En 1888 se inauguró el colegio de las Hijas de la Cruz. Las monjas cultivaron la huerta del lugar llamado Jardín de Arriba hasta la construcción del Parque Infantil.

El parque, espacio muy frecuentado por las niñas y niños tafalleses de distintas generaciones, se construyó a principio de los años 60 del pasado siglo, gracias a la aportación económica de un emigrante llamado Joaquín Goñi.

Al final de Los jardines, en dirección a la Plaza de Navarra, está la casa de La Camona, con su jardín un tanto decadente, sede de la ORVE (Oficina de Rehabilitación de Viviendas de la Comarca de Tafalla). Y al otro lado de la carretera, el convento y la iglesia de Escolapios. La iglesia perteneció a la Congregación de Frailes Capuchinos. Construida con materiales procedentes de la muralla y el palacio, está formada por una única nave, dividida en cuatro tramos, cabecera recta y brazos del remate también rectos, en forma de cruz latina. El templo en su fachada exterior de sillería es muy austero con el único adorno de los dos emblemas heráldicos pertenecientes a la ciudad y a la benefactora, Jerónima de Ollarrizqueta. La fábrica se construyó en los últimos 20 años del siglo XVII. En la segunta mitad del XVIII se añadieron dos capillas barrocas por el lado del Evangelio.

Tras la desamortización, el convento, desalojado en más de una ocasión (guerra de la Independencia o Carlista), acogió en 1883 a la congregación de los Escolapios.

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