16. LA PLAZA DE DON FRANCISCO DE NAVARRA

octubre 6, 2012

Antes de llegar a la Plaza, interesa observar el palacio del marqués de Feria de la segunda mitad del siglo XVIII. Construido en sillería en la parte baja y ladrillo en los cuerpos superiores, su arquitectura consta de tres cuerpos además de un ático, con aderezo de diversos vanos. Los vanos de la fachada sobre el atrio de la iglesia de Escolapios (antiguo cementerio de los Capuchinos) se tapiaron a causa del pleito sostenido entre el marqués de Feria y la comunidad religiosa. El escudo de armas familiar se encuentra en el centro de la fachada principal.

Y ya nos encontramos en la Plaza de Don Francisco de Navarra, o Plaza Nueva, como se le le sigue denominando aunque, según la investigadora Rosa María Armendáriz coincidiendo con el Padre Beltrán, fuera inaugurada en las fiestas del año 1866. Juan Cruz Labeaga y Julio Segura, sin embargo, sostienen que la celebración fue el 15 de agosto de 1858.

El arquitecto gasteiztarra Martín de Saracíbar y Lafuente (1804-1891) se encargó de desarrollar el ambicioso proyecto en los terrenos de la Plaza de Armas del palacio real. Tras numerosos avatares y gestiones realizadas por políticos como Nazario Carriquiri o el conde de Genduláin con la corona, Martín Saracíbar inició su trabajo. El proyecto de estética neoclásica (similar al de Vitoria y otras ciudades) se desarrolló en tres bloques, en cuya mitad se ubicó la Casa Consistorial y en la esquina más próxima a la Plaza del Mercado, la Carnicería y la Pescadería. El resto de los espacios construidos se diseñó para viviendas particulares. La plaza se abrió al Camino Real y desplazó el centro neurálgico de la población.

El obelisco de la fuente, obra de José de Nagusia, fue levantado en 1844. Su ubicación correspondía al espacio que existía junto a uno de los cubos de la muralla de la vieja Plaza de Armas. Su construcción estuvo motivada por la urgente necesidad de agua. Desde Valgorra, las aguas llegaron a la fuente y manaron a través de los cuatro caños de los barrilicos de piedra, con gran regocijo de la población.

En 1895 se colocó el reloj Girod en el Ayuntamiento con las deudas cobradas de la Guerra Carlista.

En el año 1987 concluyeron una serie de obras de remodelación de la Plaza y al año siguiente se plantaron las moreras platanifoides que lucen en la actualidad. La Casa Consistorial fue reformada por última vez a finales de los 90.

En la Plaza de Don Francisco de Navarra se celebran la mayor parte de actos cívicos: desde el cohete que anuncia las fiestas patronales a las concentraciones de carácter político o reivindicativo; bailes, juegos, espectáculos teatrales; conciertos de la Banda Municipal de Música en el kiosko; mercados alimentarios durante las ferias; y siempre es lugar de encuentro, paseo o diversión. En la Plaza hoy se escuchan lenguas de Europa del Este, de Marruecos o el cadencioso sonido del castellano andino. Las niñas y niños, hijos de inmigrantes, juegan al balón, con la bicicleta o los patines como lo hemos hecho las criaturas de distintas generaciones: esta infancia múltiple y diversa será protagonista de los próximos acontecimientos que acaecerán en el recinto de la Plaza de Don Francisco de Navarra, corazón de la vida colectiva tafallesa.

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