El Tiempo | euskara | 1 de agosto de 2010
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En las primeras décadas del siglo XX, la industria en Tafalla estuvo vinculada al sector primario: empresas familiares con excasa mano de obra o de ámbito familiar como harineras, trujales o fábricas de alcoholes, fueron las primeras en introducir algún tipo de innovación tecnológica. En la década de los 50, el sector industrial ya ocupaba a casi un 30% de la población activa, aunque la agricultura fuera la actividad más relevante. Industrias Armendáriz (calzado) se instaló en 1920; Lauroba (madera) en 1925; y la fábrica de peines lo hizo en 1951.
El Plan de Promoción Industrial de la Diputación de Navarra, impulsado por la institución en los años 60, propició en el año 1966 la instalación de tres empresas metalúrgicas en la margen derecha de la carretera Nacional-121. Inoxibel S.A., Ingur y Aceros de Navarra incrementaron los puestos de trabajo del sector secundario si bien las dos primeras quebraron a los pocos meses de su instalación. Cerca del casco urbano se habían constituido la empresa Zumos de Navarra S.A. y la fábrica de caramelos El Caserío.
La instalación en 1970 de la factoría Victorio Luzuriaga S.A., dedicada a la fundición de acero, suscitó en la ciudad grandes transformaciones al ofertar 1.200 puestos de trabajo. Tafalla se convirtió en foco de inmigración procedente de las poblaciones cercanas y de otras provincias. La población inmigrante alcanzó el porcentaje del 46 %, entre la que se contaba a los trabajadores de la Autopista de Navarra, con carácter temporal.
El despegue industrial que propició tal incremento poblacional intensificó la actividad constructora. Tafalla creció en varias direcciones alumbrando nuevos barrios como Las Torres, los Camineros o la Panueva. El barrio de la Estación o San Isidro también sufrieron visibles transformaciones. A comienzos de los años 80, la Ciudad mostraba un aspecto paralelo al de su desarrollo industrial.
En los últimos años, espacios ocupados por fábricas de gran importancia para la actividad industrial de la ciudad han sido tranformados en viviendas y la industria ha ido ocupando las zonas especificamente concebidas para tal fin. La Nava, Barranquiel, los aledaños de la Fuente del Rey o la carretera de Artajona, términos en los que la población agrícola desarrolló tradicionalmente su actividad primaria, se han convertido hoy día en escenario de la ocupación industrial.
La población ocupada en el sector secundario supone el 68,9 % de la población activa total.
Las actividades más significativas son la industria metalúrgica, con un 28,9 %, donde destacan la fundición y la siderurgia, y la construcción, con un 22,7 %. También cabe mencionar el sector de la alimentación y bebidas, con un 8,4 %, el de la madera, con un 5,5 %, y el textil y cuero, con un 3,4 %.
Actividades industriales: