Tafalla cabecera comarcal y centro de servicios de la zona, está atravesada por el río Zidacos. Nuestra ciudad mantiene el sabor medieval en su zona alta y ofrece un aire más moderno en la zona céntrica, dedicada al comercio y al servicio. La Plaza de Francisco de Navarra es un punto de reunión y escenario de los principales acontecimientos que ocurren en la ciudad, dónde se puede admirar la original fuente símbolo de la ciudad.

Las estrechas Rúas medievales del casco histórico, flanqueadas por casas de piedra invitan a pasear sin prisas para descubrir el patrimonio de nuestra ciudad.

Convento de las Concepcionistas Recoletas

Este edificio conforma una de las estampas más conocidas de Tafalla. Construido a partir de 1674, tras la disposición testamentaria de un miembro de la familia Mencos, se comunica con su palacio a través de un arco de ladrillo sobre la carretera. El conjunto, obra barroca de Domingo de Aguirre, es de propiedad municipal desde 2004. Destaca su monumental fachada telón. No conserva el retablo original (que se custodia en la iglesia de San Pedro) pero sí el sepulcro de los fundadores. En el antiguo huerto de las monjas se ha construido el Centro Cultural Tafalla Kulturgunea.

Palacio de los Mencos

La familia de Mencos (Condes de Guendulain y Marqueses de la Real Defensa, entre otros títulos) ha estado ligada a Tafalla desde el siglo XV. Nombrados alcaides perpetuos de los Reales Alcázares en el siglo XVII, su palacio será uno de los primeros edificios construidos extramuros a finales del XVI, aprovechando restos medievales para levantar su torreón. Ocupado en las diferentes guerras, quemado por Espoz y Mina en 1813 y hospital de la Cruz Roja en 1873, encima de la puerta luce unas llamativas cadenas, símbolo de haber sido hospedaje real; en este caso fueron concedidas por la presencia de Fernando VII en 1828.

Restos de muralla

La muralla de Tafalla está documentada desde el siglo XIV. Rodeaba la ciudad medieval desde el alto de Santa Lucía, donde estaba el castillo original, bajando hacia la iglesia de San Pedro y el camino Real (paralelo a la avenida Severino Fernández) hasta la zona de Recoletas, y de ahí volvía a subir por la avenida Estella y monte Busquil hacia el alto de nuevo. Este cubo (tenía treintaicinco) es uno de los pocos restos que sobreviven en la actualidad tras los derribos y uso como cantera de su piedra desde el siglo XVI hasta finales del XIX.

Casa de Cultura

El edificio es cedido al Ayuntamiento en 1968 por ‘La Rentería’ (María Jesús Garcés de los Fayos). Antigua sede de la biblioteca, aún ejerce como Escuela de Música y sede de grupos culturales. En su zaguán se pueden encontrar restos de las excavaciones arqueológicas realizadas en la ciudad, un mural con su historia, así como el mayor resto del Palacio de Carlos III “el Noble”, un sillón gótico de piedra.

Calle Misericordia

Merece la pena recorrer esta calle, una de las más antiguas y bellas de la ciudad, adoquinada y con las casas empedradas. Llamada así por localizarse en ella el Arca de Misericordia (arca para ayudar a los labradores más pobres concediéndoles grano en préstamo) que dejó en testamento el indiano tafallés Gonzalo Ramírez de Acedo en 1595.

La Peña, Barrio Alto

Este barrio de la Peña o Barrio Alto es la zona más antigua de Tafalla, recuperada en los últimos años. Aquí se asentó la primera población de la que tenemos noticias gracias a cronistas árabes desde el siglo X. Si ascendemos por sus calles, llegamos al alto de Santa Lucía. Aquí es donde estaba el castillo original, en pie hasta el siglo XVI. Posteriormente fue usado como cantera, convertido en fuerte carlista en el siglo XIX y destruido después de esas guerras. Hoy nos queda un agradable paseo por el pinar con las mejores panorámicas de la ciudad y sus alrededores.

Patio Iribas

Centro del barrio de la Peña, el pasadizo por el que se puede acceder a él, y el propio patio, hacen de éste uno de los rincones más pintorescos del casco antiguo de Tafalla. En él se conserva la ermita de San Nicolás, de estilo protogótico (hacia 1200), único resto del Palacio de Sosierra, lugar de residencia de los reyes navarros hasta que Carlos III “el Noble” se lo cede a su secretario Simón Navaz. Rodeando la ermita, podemos ver unas “puntas de diamante” sobresaliendo en horizontal. Se cree que son almenas del antiguo castillo compradas en el siglo XVI, cuando comenzó su desmantelamiento.

Iglesia de Santa María

De origen medieval, el edificio que vemos actualmente es producto de reformas y ampliaciones efectuadas en los siglos XVI y XVIII, principalmente. Su interior es de planta de cruz latina con gran nave y bóvedas de terceletes, con cornisa monumental de dos niveles.

Nada más entrar, sorprende su gran órgano barroco, obra de Juan de Nagusia.

Dedicada originalmente al Salvador, de esta iglesia destaca su retablo mayor, uno de los mejores del romanismo navarro, influenciado por la obra de Miguel Ángel. Se puede apreciar la presencia de numerosos angelotes desnudos, guirnaldas, frontones, volutas, cuerpos musculosos, sinuosos pliegues o gestos terribles. Esculpido por el gran Juan de Ancheta entre 1581 y 1588 (acabado por su discípulo Pedro González de San Pedro en 1592), nos presenta la Ascensión de la Virgen y el Salvador en la calle central, rodeados por escenas en relieve de la infancia y la pasión de Cristo; está rematado por una trinidad (Dios Padre sostiene a Cristo crucificado y bajo ellos, el Espíritu Santo).

Además hay que destacar dos figuras a la derecha del retablo. En primer lugar el Cristo del Miserere, el mejor crucificado del romanismo navarro, regalo de Juan de Ancheta a la ciudad y policromado por Juan de Landa. Destaca su mínimo paño de pureza, dispuesto así para poder apreciar las perfectas formas de su anatomía. En segundo lugar, la imagen de piedra policromada de San Sebastián, de mucha devoción en Tafalla al representar al patrón de la ciudad. Obra del siglo XV tallada por el eminente escultor Jean Lome de Tournay, fue encargada por Simón Navaz, secretario del rey Carlos III “el Noble”. Estaba colocada originalmente en la iglesia de San Sebastián, a las afueras de la ciudad, y fue reubicada en este templo en 1833.

Calles Santa María, Concepción y Olmo

Además del crucero gótico que preside la entrada a la iglesia de Santa María, un paseo por estas calles nos permite disfrutar de algunas de las partes más antiguas de la ciudad con arcos, portadas y casas blasonadas. En esta zona es donde se cree que estuvo el Barrio Judío de Tafalla hasta la expulsión de sus vecinos en 1498.

Palacio de los Mariscales

La actual biblioteca conserva la fachada del siglo XVI del Palacio de los Navarra, mariscales del reino. Entre las figuras de esta importante familia destacan Pedro de Navarra, personaje del que habla la placa junto a la portada (líder de la facción agramontesa crucial en la defensa del reino en el siglo XVI) y Francisco de Navarra, a quien está dedicada la plaza mayor de la localidad.

De abajo hacia arriba, destaca su gran portada de medio punto con enormes dovelas y, por encima, la decoración de cordón de las ventanas (de la que adquiere el nombre popular de ‘casa del cordón’), las bolas estilo reyes católicos y las cadenas de Navarra alusivas al apellido de la familia. Esta casa es uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil renacentista.

Iglesia de San Pedro

Templo de origen medieval, fue reformado en el siglo XVI y el campanario añadido en el XVIII. Conserva la portada gótica con arquivoltas sin decoración escultórica. Es el lugar donde se juraban los fueros de la población desde la época de Sancho VI el Sabio.

El retablo mayor, originario del Monasterio de la Oliva y recolocado en el Convento de las Recoletas en 1858 tras su compra por el Conde de Guendulain en la desamortización, fue trasladado a esta iglesia en 2006 para su mejor conservación. Por tanto, al estar pensado para un espacio diferente a la cabecera de esta iglesia, el calvario tuvo que colocarse en el coro, ya que no cabía entero en la ubicación actual.

Es obra de los artistas flamencos Pablo de Ezchepers y Rolan de Mois, y se trata de uno de los mejores de Navarra en este estilo. Pintado entre 1571 y 1587, es de estilo manierista, lo que se aprecia en los colores tornasolados, la posición forzada de las figuras o sus cuerpos alargados. La iconografía presenta la Asunción de la Virgen, el nacimiento de Jesús, la adoración de los Magos y la Coronación de la Virgen, flanqueada por San Benito y San Bernardo.

Plaza Don Francisco de Navarra

La plaza mayor de Tafalla, dedicada a Francisco de Navarra, eclesiástico de la familia de los Mariscales y que llegó a ser arzobispo de Valencia, está presidida por el Ayuntamiento de la localidad.

Este lugar era parte del Palacio Real de Tafalla, obra del rey Carlos III “el Noble” y hoy desaparecido por completo. El palacio se extendía desde la actual plaza, siguiendo por los llamados ‘jardines’ (paralelos a la carretera hacia Pamplona) hasta la cuesta de Arturo Monzón. Construido en el siglo XV junto a la muralla cuando aún estaba este monarca reformando el de Olite, fue habitado por los reyes de Navarra hasta la conquista del reino en 1512. La familia Mencos sería la encargada de administrarlo desde el siglo XVII. Fue quemado por Espoz y Mina en 1813 durante la guerra de la Independencia al igual que el de Olite. Finalmente, fue derruido en 1856 cuando el Ayuntamiento de Tafalla encarga a Martín de Saracíbar adecuar este espacio para albergar una gran plaza y una nueva Casa Consistorial. Los últimos restos de este palacio desaparecen en 1886, tras la construcción de un colegio.

Desde esta plaza se puede ver, en una de sus esquinas, el colegio de los Escolapios con su iglesia, antigua sede de los Capuchinos. A su derecha, el palacio neoclásico del Marqués de Feria, con las ventanas que dan a la iglesia de los Capuchinos tapiadas desde su construcción por la denuncia de los frailes, quienes querían mantener su intimidad. Además, por uno de sus portales, se puede llegar a uno de los rincones más vivos de Tafalla, la popular “placeta de las pulgas”.

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